Con el uso, los discos de freno pueden deformarse o desarrollar surcos, lo que provoca vibraciones al frenar y reduce la eficacia del frenado. El rectificado sirve para:
- Eliminar las vibraciones al frenar: Si sientes que el volante o el pedal de freno vibran al pisar, es una señal de que los discos están deformados. El rectificado los vuelve a dejar completamente planos, eliminando la vibración y haciendo el frenado más suave.
- Recuperar la capacidad de frenado: Una superficie irregular reduce el contacto entre la pastilla y el disco. Al rectificarlos, se asegura que las pastillas de freno se adhieran de manera uniforme, recuperando la máxima fuerza de frenado y mejorando la seguridad.
- Extender la vida útil de los discos: El rectificado es una alternativa más económica que reemplazar los discos por completo. Si el disco aún tiene suficiente grosor para ser rectificado, este servicio permite prolongar su vida útil.
Es importante recordar que el rectificado de discos solo se puede hacer si el disco tiene el grosor mínimo recomendado por el fabricante. Si el disco ya está demasiado delgado, la única opción segura es reemplazarlo.











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